Oh Virgen de Guadalupe, Madre de Dios, tú que te dignaste aparecer a tu hijo Juan Diego en el Tepeyac, haciendo brotar rosas en diciembre y dejando tu imagen en su tilma como señal de tu presencia entre nosotros; te damos gracias por ese signo de amor y ternura. Intercede por nosotros ante tu Hijo Jesús.
Oh Señora de Guadalupe, tú que elegiste a Juan Diego, un indígena humilde, para llevar tu mensaje, enséñanos a ver a Cristo en los más pobres. Intercede para que nunca seamos indiferentes al sufrimiento de nuestros hermanos más necesitados.
Santa María de Guadalupe, Madre de América, intercede por todas las familias de este continente. Protege los matrimonios, cuida a los hijos, sana las heridas familiares, y envuelve con tu manto de protección cada hogar de América.
Nuestra Señora de Guadalupe, tú que con tanta ternura dijiste a Juan Diego '¿No estoy yo aquí que soy tu madre?', acude a todos los enfermos y sufrientes. Cúbrelos con tu manto, lleva al Médico de almas y cuerpos, tu Hijo Jesús, a cada uno de ellos.
Madre de Guadalupe, extiende tu manto sobre los que se han alejado de Dios y de la Iglesia. Toca sus corazones con tu presencia maternal. Intercede para que encuentren el camino de regreso al hogar del Padre.
Santa María de Guadalupe, Patrona de América, intercede por todos los países de este continente. Que la paz, la justicia y la fraternidad sean fruto de tu intercesión. Que el Evangelio llegue a todos los rincones de la tierra.
Virgen del Tepeyac, tú que eres Madre de la Iglesia, intercede por todos los sacerdotes, religiosos y misioneros. Protégelos, fortalécelos y ayúdalos a llevar a Cristo con amor y alegría a todos los que les son confiados.
Madre de Guadalupe, cubre con tu manto a todos los niños y jóvenes. Protégelos de los peligros del mundo. Ayúdalos a descubrir el amor de Dios y a construir una vida según el Evangelio.
Oh Virgen de Guadalupe, llegamos al último día de nuestra novena llenos de gratitud por tu amor maternal. Te pedimos que lleves al Padre Eterno todas las intenciones que hemos traído a tus pies durante estos nueve días. Que tu respuesta sea siempre la misma que diste a Juan Diego: 'No estoy yo aquí que soy tu madre?'